Las esculturas de la Gran Vía de Madrid que cuentan un mito desde los techos
La Gran Vía de Madrid tiene 1.300 metros de extensión entre la calle de Alcalá y la plaza de España. Se construyó a partir de 1910 y concentra teatros, cines convertidos en salas de espectáculos, hoteles, tiendas y restaurantes. Es también uno de los recorridos obligados para cualquier visitante de la ciudad.
Entre tanto movimiento, dos esculturas en azoteas enfrentadas forman un conjunto que pasa desapercibido si uno no levanta la vista.
En Gran Vía 31, sobre un edificio art déco de 1920, se alza una figura dorada de cinco metros y novecientos kilos: es Diana, diosa de la caza en la mitología romana, rodeada de cinco perros y con el arco tensado. La escultura fue instalada en 2017 y es obra de la artista Natividad Sánchez Fernández. Desde abajo parece apuntar al cielo, pero su objetivo real está al otro lado de la calle.
En Gran Vía 32, en la azotea del edificio de enfrente, una segunda escultura colocada en la década de 1950 muestra un Ave Fénix con un hombre sobre su lomo: es Endimión, el pastor del que Diana se enamoró. Según la versión de la fábula que inspiró el conjunto, Zeus envía al ave a arrebatarle el amado a su hija, que había jurado castidad. Diana lanza sus flechas para detenerlo, pero falla.
Esas flechas están en el suelo. Frente a la entrada del edificio del 32, dos piezas de bronce yacen sobre la vereda, ignoradas por la mayoría de los transeúntes.
La historia original es griega: Selene, diosa de la Luna, se enamora de Endimión, un pastor mortal. Zeus le concede la juventud eterna, pero lo condena a un sueño sin fin. La versión que recorre la Gran Vía reemplaza a Selene por Diana y agrega el rapto y las flechas perdidas.
Para ver el conjunto completo conviene pararse en la vereda del 31, mirar hacia arriba para ubicar a Diana, cruzar mentalmente la calle hacia el 32 para encontrar al Ave Fénix con Endimión, y luego bajar la vista hasta las flechas en el piso. El recorrido visual lleva menos de dos minutos y no requiere entrar a ningún edificio ni pagar ninguna entrada.
El Metrópolis, inaugurado en 1911 unos metros más adelante, y el Edificio Telefónica, el primer rascacielos de España, abierto en 1930, son otros puntos de interés arquitectónico sobre el mismo eje. Ambos se pueden ver caminando la avenida.
¿Conocías este detalle de la Gran Vía o también te lo habías perdido entre el ruido de la avenida?
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