Cae otro avión narco en Santa Fe y deja una fuga cinematográfica
Gendarmería frustró la descarga de una avioneta con 321 kilos de cocaína en Villa Eloísa. Hubo dos detenidos, vehículos incendiados y un gendarme herido durante una persecución que sigue bajo investigación.
Por segunda semana consecutiva, Santa Fe quedó en el centro de una investigación por narcotráfico vinculada a vuelos clandestinos. Esta vez, una aeronave aterrizó en una pista improvisada de Villa Eloísa con 321 kilos de cocaína, según los datos que figuran en la causa y la reconstrucción inicial del operativo. La intervención de Gendarmería impidió que la carga fuera trasladada por tierra y abrió un nuevo frente en una ruta aérea que los investigadores siguen de cerca.
De acuerdo con la información pública disponible, el avión bajó sobre un terreno que ya estaba acondicionado para recibirlo. En el lugar aguardaban dos camionetas Strada y un Volkswagen Gol Trend, vehículos que habrían sido utilizados para cargar y mover los ladrillos de droga hacia otro destino. Sin embargo, el despliegue de las fuerzas federales alteró el plan y generó una reacción inmediata de quienes estaban en la zona. La secuencia derivó en una fuga con rasgos violentos y en el abandono de parte de los rodados involucrados.
Durante el escape, una de las camionetas embistió a un gendarme, que debió recibir asistencia médica en Cañada de Gómez y luego fue trasladado a Rosario, donde permanece internado con una fractura de cráneo. Ese dato, confirmado por la investigación, muestra el nivel de tensión que acompañó el operativo y la magnitud del intento de huida. Más tarde, las dos camionetas fueron halladas en una zona rural ubicada entre las rutas 15 y 178, en el límite entre Villa Eloísa y Cruz Alta. Ambos vehículos habían sido incendiados.
En paralelo, se supo que dos hombres de nacionalidad boliviana fueron detenidos en las inmediaciones del procedimiento. Estaban a pie, no tenían documentación y no contaban con ingreso autorizado al país. A partir de esas circunstancias, los investigadores presumen que podrían ser el piloto y el copiloto de la aeronave, aunque esa hipótesis sigue sujeta a confirmación judicial. La causa continúa en desarrollo y cada elemento secuestrado en el terreno puede aportar datos sobre la logística empleada para mover la droga.
Uno de los puntos que analiza la investigación es la posible vinculación de este envío con Brian Bilbao, un nombre que ya apareció en episodios previos de tráfico aéreo de estupefacientes en Santa Fe. Bilbao, detenido en noviembre del año pasado tras un operativo en Exaltación de la Cruz, había quedado bajo la lupa luego de la caída de una avioneta en Pergamino que transportaba droga. En ese caso, la Gendarmería lo interceptó cuando se movilizaba en una camioneta con unos 400 kilos de cocaína. No obstante, las fuentes consultadas remarcan que, por ahora, no existe una relación clara y definitiva entre él y este nuevo vuelo.
La investigación también se apoya en antecedentes recientes. La semana anterior, otro avión con cocaína aterrizó en Vera, en el norte santafesino, y terminó con ocho personas detenidas por el traslado de 442 kilos. La reiteración de hechos similares en tan pocos días refuerza la preocupación de las autoridades por el uso de pistas clandestinas y de rutas rurales para el ingreso de cargamentos ilegales. Santa Fe, por su ubicación y extensión, vuelve a aparecer como un punto sensible dentro de esa operatoria.
El operativo estuvo a cargo de la Sección de Investigaciones Antidrogas de Gendarmería, bajo las directivas del fiscal Matías Scilabra, de la PROCUNAR, y con la intervención de su titular, Diego Iglesias. También participa la Procelac. Según la reconstrucción preliminar, los agentes siguieron un vuelo sospechado de transportar cocaína y avanzaron sobre la zona donde la aeronave había tocado tierra. La respuesta de los involucrados, en cambio, fue una retirada desordenada que incluyó incendios, abandono de vehículos y una maniobra que puso en riesgo a los efectivos.
Más allá de los detenidos y de la droga incautada, el caso deja abiertas varias preguntas sobre la capacidad de estas organizaciones para operar con aeronaves, preparar pistas clandestinas y coordinar escapes en áreas rurales. El expediente recién empieza a ordenar sus piezas, pero el episodio ya expone una vez más la dimensión del narcotráfico aéreo en la región y el desafío que representa para las fuerzas de seguridad.
Mientras avanza la causa, queda por determinar si los sospechosos detenidos integraban toda la estructura o si eran apenas una parte de una red más amplia. ¿Qué lectura deja este nuevo operativo sobre el avance del narcotráfico aéreo en Santa Fe y la respuesta del Estado frente a estas maniobras?
De acuerdo con la información pública disponible, el avión bajó sobre un terreno que ya estaba acondicionado para recibirlo. En el lugar aguardaban dos camionetas Strada y un Volkswagen Gol Trend, vehículos que habrían sido utilizados para cargar y mover los ladrillos de droga hacia otro destino. Sin embargo, el despliegue de las fuerzas federales alteró el plan y generó una reacción inmediata de quienes estaban en la zona. La secuencia derivó en una fuga con rasgos violentos y en el abandono de parte de los rodados involucrados.
Durante el escape, una de las camionetas embistió a un gendarme, que debió recibir asistencia médica en Cañada de Gómez y luego fue trasladado a Rosario, donde permanece internado con una fractura de cráneo. Ese dato, confirmado por la investigación, muestra el nivel de tensión que acompañó el operativo y la magnitud del intento de huida. Más tarde, las dos camionetas fueron halladas en una zona rural ubicada entre las rutas 15 y 178, en el límite entre Villa Eloísa y Cruz Alta. Ambos vehículos habían sido incendiados.
En paralelo, se supo que dos hombres de nacionalidad boliviana fueron detenidos en las inmediaciones del procedimiento. Estaban a pie, no tenían documentación y no contaban con ingreso autorizado al país. A partir de esas circunstancias, los investigadores presumen que podrían ser el piloto y el copiloto de la aeronave, aunque esa hipótesis sigue sujeta a confirmación judicial. La causa continúa en desarrollo y cada elemento secuestrado en el terreno puede aportar datos sobre la logística empleada para mover la droga.
Uno de los puntos que analiza la investigación es la posible vinculación de este envío con Brian Bilbao, un nombre que ya apareció en episodios previos de tráfico aéreo de estupefacientes en Santa Fe. Bilbao, detenido en noviembre del año pasado tras un operativo en Exaltación de la Cruz, había quedado bajo la lupa luego de la caída de una avioneta en Pergamino que transportaba droga. En ese caso, la Gendarmería lo interceptó cuando se movilizaba en una camioneta con unos 400 kilos de cocaína. No obstante, las fuentes consultadas remarcan que, por ahora, no existe una relación clara y definitiva entre él y este nuevo vuelo.
La investigación también se apoya en antecedentes recientes. La semana anterior, otro avión con cocaína aterrizó en Vera, en el norte santafesino, y terminó con ocho personas detenidas por el traslado de 442 kilos. La reiteración de hechos similares en tan pocos días refuerza la preocupación de las autoridades por el uso de pistas clandestinas y de rutas rurales para el ingreso de cargamentos ilegales. Santa Fe, por su ubicación y extensión, vuelve a aparecer como un punto sensible dentro de esa operatoria.
El operativo estuvo a cargo de la Sección de Investigaciones Antidrogas de Gendarmería, bajo las directivas del fiscal Matías Scilabra, de la PROCUNAR, y con la intervención de su titular, Diego Iglesias. También participa la Procelac. Según la reconstrucción preliminar, los agentes siguieron un vuelo sospechado de transportar cocaína y avanzaron sobre la zona donde la aeronave había tocado tierra. La respuesta de los involucrados, en cambio, fue una retirada desordenada que incluyó incendios, abandono de vehículos y una maniobra que puso en riesgo a los efectivos.
Más allá de los detenidos y de la droga incautada, el caso deja abiertas varias preguntas sobre la capacidad de estas organizaciones para operar con aeronaves, preparar pistas clandestinas y coordinar escapes en áreas rurales. El expediente recién empieza a ordenar sus piezas, pero el episodio ya expone una vez más la dimensión del narcotráfico aéreo en la región y el desafío que representa para las fuerzas de seguridad.
Mientras avanza la causa, queda por determinar si los sospechosos detenidos integraban toda la estructura o si eran apenas una parte de una red más amplia. ¿Qué lectura deja este nuevo operativo sobre el avance del narcotráfico aéreo en Santa Fe y la respuesta del Estado frente a estas maniobras?
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