River juega una final antes de tiempo ante Sarmiento con el playoff en riesgo
River llega al partido de Junín en una posición incómoda. Con Leo Ponzio al frente del equipo desde hace cinco fechas, el balance es de cuatro victorias y una derrota, pero los puntos no alcanzan: el club sigue fuera de los ocho que avanzan al playoff del Clausura y a seis del puesto que da acceso a la Copa Libertadores.
El encuentro ante Sarmiento es una fecha postergada que adquirió peso propio. Un triunfo mantendría viva la chance de clasificar; un tropiezo cerraría casi por completo el camino a las instancias decisivas. Quedan tres jornadas para que se defina el cuadro.
La situación del equipo comparte espacio con la reaparición pública de Ramón Díaz como nombre concreto para el banco. Después de once años alejado del club, su posible regreso dejó de ser una conversación marginal. El disparador fue la carta que publicó su hijo Emiliano Díaz, en la que explicó que rechazó hacerse cargo de Corinthians porque quería estar disponible para "cumplirle el sueño" a su padre. La dirigencia no descartó la posibilidad y el nombre quedó en circulación.
Díaz fue el entrenador que precedió a Marcelo Gallardo en el ciclo que transformó al club. Su eventual regreso implicaría desplazar a Ponzio, cuyo proyecto sigue en evaluación permanente mientras dure esta racha de resultados ajustados.
Después de Sarmiento, el calendario pone al equipo ante el Superclásico en la Bombonera, programado para el primero de noviembre. Ese partido tiene un peso adicional: River llega con la tabla anual comprometida y Boca precisamente como el club que ocupa el puesto de Libertadores que River necesita recuperar.
Para el viaje a Junín hay una duda en la formación: con Almada de regreso a la titularidad, la pregunta es si quien cede el lugar es Lautaro Pereyra, destacado en el último partido, o Galván.
¿Cómo ven el momento del equipo y qué esperan del partido ante Sarmiento?
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